Además, están llamadas a cumplir el mandato de extender el evangelio a todos los perdidos.
4. No existe registro de mujeres dirigiendo la iglesia
Muchos creen que como en el Nuevo Testamento no aparece la palabra Pastor, entonces las mujeres si pueden ejercer el pastorado.
Que además, como dicen Juan y Lisney Font, Jesús jamás prohibió a las mujeres pastorear.
Y si Él no lo dijo, por qué se debería creer en “el discurso machista de Pablo”.
Sin embargo, dice Lisney Font, en el Antiguo Testamento sí aparece la palabra pastora.
Esto, haciendo referencia a Raquel en Génesis 29:9 donde dice: “Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con el rebaño de su padre, porque ella era la pastora”.
Veamos ahora lo que dice la Palabra de Dios sobre estos dos argumentos.
Primero, en el Nuevo Testamento aparecen palabras que en el idioma original hacen referencia al termino Pastor y no Pastora.
Por ejemplo, aparece la palabra ANCIANO, que en el original hebreo es PRESBÚTEROS. Palabra que usamos para referirnos a los PRESBÍTEROS, y cuyo significado es CUIDADOR.
Aparece también la palabra OBISPO, que en el original hebreo es EPÍSCOPUS. Cuyo significado es CUIDADOR o SUPERVISOR.
Y por último, aparece también la palabra PASTOR, que en el original griego es POIMĒN. Cuyo significado es APASENTADOR, CUIDADOR o SUPERVISOR.
Estas tres palabras por lo general se relación entre sí, y hacen referencia siempre a una persona encargada de cuidar la grey.
Puedes ver esto en 1 Pedro 5:2 donde dice: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente”.
Notarás que en este versículo bíblico aparecen dos de las palabras que hemos mencionado: Apacentador y Cuidador.
Palabras que hacen referencia al pastorado. Y que además, suelen ser intercambiadas a lo largo del Nuevo Testamento.
Por ejemplo, en 1 Tim. 3:1 encontramos la palabra obispado (OBISPO). Que como mencioné antes, hace referencia al pastor.
De hecho, el segundo requisito que debe cumplir un obispo (pastor) es ser marido de una sola mujer (1 Tim. 3:2).
¿Cómo puede entonces una mujer pastora cumplir con este requisito?
Por último.
Había mencionado que algunos cristianos avalan el pastorado femenino tomando como referencia a Raquel, quien era pastora de ovejas.
Pero debes saber que el término pastor en el Antiguo Testamento, deriva del hebreo RA’AH, que significa: cuidar, alimentar, apacentar o gobernar.
Y sí, tiene que ver con pastorear a personas, brindándoles así el cuidado y el alimento necesario de la Palabra de Dios.
Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia. (Jer. 3:15)
Pero el término Ra’ah también se aplica a los pastores de animales (ovejas). Como es el caso de Raquel.
De hecho, Raquel no es el único caso en donde se usa la palabra Ra’ah para señalar a un pastor de animales (ovejas).
- Abel (Gen 4:2).
- Abraham y Lot (Gén 13:7).
- Isaac (Gén 26:20).
- Jacob (Gén. 29:7; 30:31, 36).
- Aná (Gén. 36:24).
- José (Gén. 37:2,13).
- Moisés (Éxo. 2:17, 19; 3:1).
- David (1Sa. 16:11; 17:15, 34).
Solo por mencionar a algunos.
Entonces, debe quedar muy claro que la referencia de Raquel como pastora (Ra’ah), no es argumento suficiente para respaldar el “pastorado femenino”.
Finalmente
La cultura feminista en la que vivimos odia el hecho de que Dios ha puesto al varón como cabeza de la mujer (1 Co. 11:3).
Nuestras iglesias, han sido infectadas por este tipo de ideología, rechazando lo que es bíblico y aceptando cualquier doctrina adulterada.
Argumentan que Dios no es machista, y puede usar a una mujer como pastora de la misma forma como usa a un pastor.
Pero como hemos visto a lo largo de este artículo, no se trata de machismo o “patriarcado”.
Se trata de una verdad bíblica a la que debemos prestar atención para no acarrear consecuencias de parte de Dios.
Y con esto no quiere decir que la mujer sea inútil para la obra de Dios.
Pues gran parte del ministerio de la iglesia local depende de las mujeres.
Y así como los hombres, las mujeres, están llamadas a demostrar los frutos del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23), y a proclamar el evangelio a los perdidos (Mateo 28:18-20; Hechos 1:8; 1 Pedro 3:15).
Nada de esto tiene el propósito de aplastar y minimizar a las mujeres dentro o fuera de la iglesia.