Ser agradecido es la muestra más maravillosa de un corazón que se humilla delante de Dios.
Además, reconoces que tu orgullo y ego están sujetos a las manos de Dios.
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. (Sal. 51:17)
6. Ora para pedir perdón
Nuestro Dios no es un Dios de confusión (1 Co. 14:33), y creo fielmente que una oración debe ser realizada con orden.
Pero un orden lógico, que no muestre que estamos desesperados por solo pedir.
Pues muchos acostumbramos a usar la oración como medio para pedir que se realicen nuestros sueños, prosperidad en los negocios, o ascenso en algún puesto laboral, etc.
Y nunca hay tiempo para rendirse a Dios y dar gracias por lo que sin merecer nos ha dado.
Así que en el orden de tu oración te aconsejo rendirte a Dios antes de comenzar a pedir o interceder.
Porque de cierto modo tampoco eres merecedor de tener una comunicación con Dios por medio de la oración. Pero es por gracia que accedes a Él.
Por lo tanto, pide perdón por todos tus pecados. Aquellos pecados que hayas cometido durante el día.
Y si hay pecados de los que no te acuerdas, pide a Dios que te los traiga a memoria para no dejar que nada pase desapercibido.
De esta manera expondrás tu corazón a la presencia de Dios y estarás sensible al Espíritu Santo.
Porque, como dice la Biblia, al corazón contrito y humillado no despreciará Dios (Sal. 51:17).
7. Ora para pedir e interceder
Finalmente, y como nos enseña el Padre Nuestro, debes pedir e interceder.
En esta parte de la oración es cuando pides a Dios aquellas cosas de las que necesitas auxilio: espiritualidad, sabiduría, familia, iglesia, amigos, salud, economía, nación, etc.
¿Y por qué hasta el último pedir e interceder?
Porque en este orden demuestras la prioridad con la que buscas a Dios. ¿Acaso es por los panes y los peces? (Jn. 6:26).
Pero cuando vayas a pedir e interceder recuerda el primer paso de esta lista: usa la razón.
No abras la boca simplemente por abrirla. Ten cuidado de lo que pides y como lo pides.
En todo tiempo usa una actitud de rendición ante Dios.
No vayas a andar pidiendo —como dicen los de la teología de la prosperidad— que Dios haga algo que tu deseas simplemente porque “los hijos de Dios deben odiar la pobreza” o porque “Dios tiene el derecho de darte porque es tu Padre”.
Recuerda que tus pensamientos no son como sus pensamientos ni sus caminos como tus caminos (Is. 55:8-9).
Que Dios hace su voluntad sobre ti tal como a Él le place, sin necesidad de que le des órdenes. Dios no cumple caprichos de nadie.
Por último
Como vimos desde el principio de este post, la oración es una tarea que debe tomarse muy en serio.
No se trata de hablar palabras sofisticadas para sonar dignos de ser escuchados por Dios.
Pero sí debes tener cuidado de la forma en que oras y que es lo que oras.
Además, es necesario el conocimiento de la Palabra de Dios, porque conociendo toda la revelación de Él sabrás qué promesas tiene para tu vida, y como actuará conforme le adores, le pidas e intercedas.
Recuerda, lo que vayas a pedir o por lo que vayas a interceder se sujeta siempre a la voluntad de Dios, no a tu capricho.
Y bueno, hemos llegado al final del artículo de hoy. Si tienes alguna opinión o sugerencia, házmelo saber abajo en los comentarios.
No te vayas sin compartir este contenido en todas tus redes sociales.
Dios te guarde.🙏
¡Vuelve pronto!😊