1. NO HACER UNA LIMPIEZA SEMANAL
Fallo número uno de la lista de los que hacen que tu casa no se vea limpia: no limpiar una vez por semana la casa. Dedica un día para darle un repaso a baños, muebles y suelos. Es fundamental el mantenimiento diario pero esto no evita que una vez a la semana toque zafarrancho de combate con cambio de sábanas y toallas.

2.
OLVIDARTE DE LA LIMPIEZA MENSUAL
Esta es más en profundidad. Una vez al mes debes prestar atención, en lo que a limpieza se refiere, a la casa para limpiar con más detenimiento aquello que no haces en la semana: interior de armarios y cajones, guías de puertas correderas, techos y cajas de las persianas, cristales…

3.
DEJAR POLVO EN HENDIDURAS, BARROTILLOS, RODAPIÉS…
¿Te suena? Son detalles que decoran tu casa, puertas, paredes… y que atraen el polvo. Pequeñas molduras de la pared, hendiduras de las puertas de interior, barrotillos que se llenan de polvo y no limpiarlos es un fallo que hace que tu casa no se vea limpia. Lo mismo ocurre con el polvo que se acumula en el borde del rodapié. Límpialo y ningún ojo podrá posarse con mala intención en ese lugar.

4.
DEJAR LOS ESPEJOS ESTAMPADOS
Espejos y cristales han de quedar impolutos en la limpieza, sin estampados ni rastros de pasadas de un paño. Usa siempre un trapo suave y limpio y productos específicos. Como truco de limpieza: el papel de periódico es perfecto para evitar esas manchas que harán que tu casa no se vea limpia.

5.
PERMITIR QUE LA MAMPARA ESTÉ LLENA DE MANCHITAS
Ya sean restos de cal, gotitas de agua o restos de jabón y champú. Un fallo que hará que tu casa no se vea limpia es que la mampara de la zona de la ducha no esté impoluta. Para lograrlo a diario, pasa un limpiacristales cada vez que te duches. Y en la limpieza de la semana, usa productos específicos antical o vinagre, un truco de limpieza de abuela que no falla.

6.
HUELLAS VISTAS EN LOS FRENTES DE LA COCINA
Es habitual que se manchen las puertas de los armarios de la cocina mientras estamos cocinando al tener las “manos en la masa”. Pero un fallo que hace que la casa se vea sucia a pesar de nuestros esfuerzos por limpiar es dejar las huellas en los frentes (cerca de los tiradores). Los muebles en acabado mate son más indiscretos que los brillantes. Y los colores oscuros también son muy chivatos.

7.
ENCIMERA Y FREGADERO HASTA ARRIBA DE CACHARROS
Usar y recoger. En la cocina es fundamental seguir esta máxima. De lo contrario la encimera y fregadero se llenan de utensilios de cocina y aquello se convierte en un caos. Entrar en esta estancia y ver la encimera sucia y los platos en el fregadero hace que la casa no se sienta limpia. Así que cocina, pero recoge según termines de usar un cacharro.

8.
ESCOBILLA SUCIA Y EN MAL ESTADO
Es imposible percibir el baño de una casa limpio si cuando entras tienes la escobilla junto al inodoro a la vista sucia. ¡Error garrafal! Lo mejor es que elijas un diseño de portaescobilla que no deje ver la misma. Y si queda visto, a modo de vaso, que la escobilla sea de color negro. Añade algo de friegasuelos (solo o mezclado con agua) y mantendrás siempre el escobillero limpio.

9.
UNA ALFOMBRA EN EL COMEDOR LLENA DE MIGAS
Tu casa no se verá limpia si al entrar la alfombra que decora la zona del comedor está llena de migas e, incluso, manchas. Presta atención a este detalle. Las alfombras más adecuadas para este ambiente son las de pelo corto o fibras (que evitan el pelo entre el que se acumula suciedad). También las vinílicas o de polipropileno, que se pueden hasta fregar.

10.
NO SE VERÁ LIMPIA SI NO HUELE BIEN
Aunque olfato y vista son dos sentidos independientes están muy relacionados. Y la percepción de una casa limpia pasa por sentir un aroma agradable en ella. Así que un fallo que hace que tu hogar se vea sucio es que no huela bien. Usa ambientadores y ventila cada día. Un truco que funciona es aplicar ambientadores específicos sobre los textiles: el aroma perdura más tiempo.

11.
MANCHAS SOBRE LAS COLCHAS O EDREDONES
No hay excusa: no puedes dejar ninguna mancha en el edredón o colcha que viste la cama del dormitorio. Sea en la habitación principal o en la de los peques. Por limpia que esté la estancia, incluso, la ropa de cama, una mancha persistente estropeará la percepción. Puedes taparla con un plaid, un parche, darle la vuelta o -si no hay más remedio- comprar una pieza nueva.



