El huevo se ha convertido en un alimento común en nuestra dieta diaria, ya que ofrece numerosos beneficios para nuestro organismo, pero muchos optan por dividir las dos partes del alimento y comérselo por separado. Los consumidores apuestan por la yema antes que, por las claras, pero ¿es realmente una opción saludable?
¿Cuáles son las propiedades y beneficios de la yema de huevo?
Tanto la yema de huevo como la clara son ricas en varias proteínas, además de ofrecer a nuestro organismo las grasas y minerales necesarios para un correcto crecimiento celular. Entre ellas destaca el calcio, el sodio, el hierro, el potasio, la vitamina B, B12, D y K, entre otras. Aun así, existe una que llama la atención en comparación al resto: la colina, presente sobre todo en el huevo crudo.
Además de los anteriores beneficios, la yema de huevo ayuda a otras zonas de nuestro cuerpo:
- La colina es muy útil para estimular nuestra salud cerebral, sobre todo en la lucha contra enfermedades como el alzhéimer o la demencia.
- Su gran contenido en antioxidantes ayuda a mantener los ojos en buenas condiciones evitando problemas como las cataratas o la ceguera en los adultos mayores.
- Los nutrientes de la yema de huevo protegen al paciente de afecciones de origen cardíaco o cardiovascular.
- El hierro evita la aparición de la anemia.
- Gracias al zinc nuestro organismo facilita la asimilación de la insulina y contribuye a la madurez en el proceso de crecimiento.
Precauciones a la hora de tomar yema de huevo cruda
A pesar de los numerosos beneficios que tiene la yema de huevo cruda, es importante tener en cuenta algunas precauciones a la hora de consumirla, sobre todo si se trata de un consumo constante como en el caso de los deportistas.
Por eso, el Instituto de Estudios del Huevo ofrece algunos consejos a la hora de poder comer la yema de huevo cruda sin sufrir ningún tipo de riesgo. Lo primero es adquirir huevos con la cáscara limpia y respetar la fecha de caducidad indicada. También se recomienda no lavar los huevos, ya que puede ayudar a que la salmonela pase a su interior.
Como dato más importante, el Instituto recomienda no separar las claras de las yemas con la propia cáscara del huevo, tal y como suele hacerse para cocinar repostería, y también higienizar las manos.


