Tener una planta de lavanda en casa puede ayudarte a aliviar el estrés, mejorar el estado de ánimo, promover un sueño reparador, disminuir la irritación de la piel, prevenir las infecciones, reducir la inflamación, eliminar la caspa, y aliviar la hinchazón del estómago.
Si eres una novata igual que yo, seguro querrás saber todos los pormenores para que tu planta sobreviva y le dé una vista increíble a tu hogar.
1. Considera el tamaño de la maceta, ya que es una planta que al paso del tiempo desarrolla un gran tamaño.
2. Requiere de un clima templado, así que lo mejor es no exponerla de forma directa a las temperaturas bajo cero o heladas. Aunque considera ponerla en un lugar donde reciba el sol durante la mayor parte del día.

3. Esta planta requiere un riego abundante, ya que tiende a secarse con mucha frecuencia. Si notas que sus hojas se muestran caídas, deberás regarla con más frecuencia de lo que habitualmente lo haces. Una vez a la semana es suficiente para empezar a conocer su necesidad del líquido.
4. Tras su floración, tu lavanda requiere que la podes y así estará lista para comenzar un nuevo ciclo; asimismo, le ayudarás a remover esas partes que ya se encuentran marchitas.

5. Se adapta a cualquier tipo de suelo, aunque se recomiendan aquellos ligeros como arena y arcilla; no te olvides de enriquecerlo con algún tipo de abono. Te sugerimos que la maceta que elijas tenga buen sistema de drenaje para evitar la acumulación de agua y que se pudran sus raíces.



